SUMAR

Hace tiempo que la gente sensata conoce el valor de Yolanda Diaz. CERO.

Yolanda Díaz ha sido el instrumento de Sánchez para traicionar al marqués de Galapagar. Curiosamente Yolanda llegó donde llego, no por méritos. Nunca ha ganado unas elecciones y entró en política en tacatá.

Tampoco Sánchez o Pablo Iglesias están donde están por valía o méritos. Son personajes mediocres con extraños apoyos y financiación. Y como personajes mediocres necesitan rodearse de gente peor que no les hagan sombra. Solo hay que ver el consejo de ministros/as. Pablo Iglesias, acostumbrado a dirigir desde la sombra a sus marionetas, eligió a Yolanda Diaz como sucesora por sus pocas luces . En eso no se equivocó, pero sí se equivocó al pensar que a él no lo traicionaría como había traicionado a anteriores compañeros. Pero sí lo vieron los asesores de Sánchez y no desperdiciaron la oportunidad.  Pocas luces, ambiciosa, sin sentido del ridículo y dispuesta a traicionar a quien fuera, Sánchez le puso en bandeja una marca “Sumar” para intentar restar la influencia de Podemos. A Sumar se adhirieron todas las siglas que vieron que podría resultar rentable ir en una coalición de interés económico. Pillar sillón. Izquierda Unida, Compromís, Más Madrid, Más País, En Comú Podem…

Y a Sánchez le interesaba aglutinar ese voto que disgregado no se convertía en escaños dóciles. En eso consistía la utilidad de la de Fene y para ello Sánchez no escatimó en facilitarle medios, que como siempre pagamos los de siempre. Y Yolanda se creció.

Verdad es que Yolanda Díaz ha hecho el ridículo repetidamente en sus intervenciones y ha provocado daños con sus decisiones políticas, pero parecía que su imagen resultaba popular. Estamos en un país en el que RTVE emite un programa “El mejor de la historia” para elegir por votación al español/a más relevante de la historia y donde junto a Isabel I o Clara Campoamor incluyen a Isabel II, La Pasionaria, Mercedes Milá o Julia Otero. Por referirnos solo a mujeres. Aberrante.

Pero Yolanda parece que resultaba cercana como los personajes del Club de la Comedia. En eso debía consistir su popularidad.

Y en este país donde la mediocridad es un mérito, floreció Yolanda. Vicepresidenta, que ya resulta raro que no figure en ese listado de “El mejor de la historia”.

Pero como toda flor de invernadero, cuando tiene que adaptarse al “clima real” suele marchitarse. Y esto es lo que le ha pasado a SUMAR en las elecciones gallegas. Jugaba en casa y no le votó ni la familia. A pesar del esfuerzo en recoger pellets y buscar en Roma la bendición de Francisco, que no debe tener línea directa con Santiago Apóstol, vistos los resultados.

Y la pobre Marta Lois, sin escaño en Galicia y habiendo renunciado al suyo en Madrid.

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