Derechos y fidelidades

El asunto de Venezuela nos tiene descolocados. No tenemos muy claro como se ha desarrollado hasta ahora y tampoco como acabará y los efectos que pueda tener a kilómetros de distancia. Y menos estando Trump al mando.

Mucho se ha hablado estos días de Derecho Internacional y poco de Derechos Humanos. Para la izquierda y ultraizquierda impresentable, parece que Trump ha actuando mal con su intervención en Venezuela llevándose al dictador de “vacaciones” a Nueva York con escala en Guantánamo, pero no se sentían incómodos con Maduro robando elecciones, ocupando ilegítimamente la presidencia, encarcelando, cuando no asesinando a opositores y condenado a los venezolanos a la pobreza y al exilio.

Toda esta gentuza que habla de Derecho Internacional, se olvida de algo más importante: los Derechos Humanos. Como Derecho Internacional solo se quedan en la parte que trata las responsabilidades de los Estados en sus relaciones entre ellos. Y es que los políticos actuales hacen propia la frase atribuida a Luis XIV “L´Etat c´est moi” (El Estado soy yo).

Cualquiera que se dedique a la política es España, se adjudica este atributo. Esté en el gobierno, de lameculos del gobierno o en la oposición.

El caso de Sánchez es el mejor ejemplo. Transforma cada asunto personal en un problema de Estado. La corrupción en todas sus manifestaciones no va con él, aunque la tenga en casa.

En Venezuela, donde el Gobierno está formado por reconocidos delincuentes internacionales, la identificación con el “Estado” es todavía mayor. El Estado es Maduro (ahora ya no), Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, el hermano de Delcy…

Este “Estado” tiene a su servicio al ejército y a las divisiones chavistas de motorizadas, que tienen como misión defenderles del pueblo venezolano desarmado. Se encierra, se masacra y mata a ciudadanos desarmados que piden libertad y democracia.

Y aquí en España tenemos una izquierda y ultraizquierda que apoya la dictadura y la miseria en Venezuela que ha provocado la huida de millones de venezolanos. ¿Cómo se puede ser tan criminal? ¿Realmente tienen ideas políticas de progreso o son enfermos peligrosos?

PSOE, Podemos, Compromis, Sumar… ¿no ven el alivio con el que el pueblo venezolano ha recibido la detención del dictador?. Consiguen convertir en un héroe a un personaje como Trump.

¿Se puede ser tan tarado o cruel para no entender el motivo por el que 9 millones de venezolanos han abandonado su pais? ¿Se puede ir contra las manifestaciones de venezolanos en el exilio que festejan la detención del dictador? Solo es comprensible si se es un sicario a sueldo de la banda criminal de Caracas.

Y no se trata de petróleo o soberanía, se trata primero de derechos humanos y libertad. Dificilmente Trump hubiera tenido excusa para intervenir (y veremos que más) en Venezuela de existir un gobierno democrático.

Y desde aquí, confundiendo a los chavistas con Venezuela.

Parece que nuestro presidente se olvida del Sáhara Occidental y las recomendaciones de Naciones Unidas. Sánchez es responsable de hacerle el juego a Trump y a Marruecos en detrimento de los saharauis.

¿Por qué? Igual los motivos son parecidos a los de Venezuela.

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