AUDITORÍA PSOEZ

Leíamos hace unos meses en “El Mundo” que Sánchez tenía dificultades (imposibilidad más bien) de encontrar firmas de prestigio que se prestaran a validar su contabilidad. Se trataba de que alguna auditora de “las grandes” ligara su nombre al suyo.

Sánchez es incompatible con el prestigio. Sánchez no es un imán que atrae al polo opuesto. Solo atrae a gente del mismo polo. Polo negativo, siempre.

Así que, para realizar una “auditoría externa” ha contratado a “gente interna” en el amplio sentido de la palabra. Gente afín, excolaboradores y mediopensionistas podemitas. Unos Pepe Gotera y Otilo a medida, progres a domicilio.

Los que de alguna manera hemos estado relacionados con auditorias en el sector privado, sabemos un poco de lo que va. En el sector público “pa qué hablar”.

En mi primera clase del curso de Auditoría (ahora todo son “másteres”), decía el profesor (profesor asociado de la Universidad y socio de una auditora mediana de gran prestigio en aquel momento) que los más importante en una auditoría era cobrarla. Blanco y en botella. Si contratas una auditoría y la pagas, no vas a querer salir mal retratado. Y el auditor, con sus salvedades y sus limitaciones (algunas voluntarias y provocadas) llega hasta donde puede maquillando a la niña, pero no más, porque si se abusa de salvedades el resultado es que el informe no dice nada y puede ser contraproducente. Desaparece lo de la imagen fiel.

Para estos casos -como el del PSOE- de extrema necesidad, se ha de buscar alguien que no tenga ningún escrúpulo en firmar un informe sin auditar o auditando en barbecho.

Por esto los autores de la “auditoría” (¿?), que parece que no son auditores, son un exasesor de La Moncloa y un candidato de Podemos al CGPJ. Y estos profesionales tan sagaces como independientes han llegado a la conclusión que en la contabilidad A del PSOE no encuentran indicios de la contabilidad B. Increíble.

Tan increible resulta, que “ElPlural” ha salido rápidamente al rescate bautizando como informe pericial el trabajo de estos amigos, como prueba demoledora de que el PSOE no se ha financiado ilegalmente. “Cuando el necio aplaude, peor…”

Y TELEPEDRO con los equipos de desinformación a toda máquina.

El sanchismo es un fraude. Desde el minuto cero, y que como una bola de nieve, ha ido rodando y tomando un volumen que ocupa casi todo el suelo patrio, donde ha encontrado colaboradores felices de formar parte de esa podredumbre, siempre que consigan lo más importante: cobrar.

En el trasiego de cargos que vemos entre los siervos sanchistas que como en el juego de la oca, van de empresa pública en empresa pública, de cargo en cargo y tiro porque me toca está la recompensa, el cobro. Un ejército de mediocres sin moralidad han copado los puestos de poder, encantados de haberse conocido y todavía asombrados de que su falta de méritos y principios ha sido el hecho determinante para su ascenso. La patética Diana Morant, la incalificable Pilar Bernabé o la amiga de Salazar, Rebeca Torró son un terceto que refleja bien adonde se puede llegar sin principios y siempre que estés dispuesto a arrastrarte a las órdenes del sátrapa. Seguro que estas tres, también firmarían el “riguroso informe pericial”. Incluso el excomisionado José Ángel, aunque tuviera inventarse un titulo de auditor (y otro para la Bernabé).

Pero quedan todavía profesionales que viven de su prestigio y que entienden que no deben aventurarse en operaciones de lavado imposible. Estas empresas saben que hay vida profesional fuera del sanchismo y por supuesto no están dispuestas a perder su reputación.

https://www.elmundo.es/espana/2025/06/16/6850614c21efa02d198b457d.html

Por ello, desde La Moncloa se ha recurrido a unos domésticos, progres con ganas de escalar con ADN sanchista.

¿Habrá imbéciles que aún tendrán dudas?

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