
La prueba es que con muchos más funcionarios y medios se está dando el peor servicio nunca conocido. Algo que se entendió como aconsejable durante la pandemia del COVID y que pretendía evitar colas y aglomeraciones y controlar la afluencia por el riesgo de contagio, se ha convertido en una excusa para trabajar menos. Y hay que decirlo.
Lo que se nos anunciaba como un método para dar una atención puntual, adecuada y eficiente ha supuesto todo lo contrario.
Es entendible que la CITA PREVIA suponga una atención preferente, pero no puede ser una exigencia indispensable, sin alternativa y lenta.
¿Quién no ha ido a su ayuntamiento o a cualquier administración y se ha encontrado con un montón de funcionarios frente a sus mesas sin nadie al que atender? Y cuando ha preguntado al funcionario que está moviendo el ratón para aparentar que está ocupado, ha recibido como respuesta: “sin cita previa no podemos atenderle”. O no presentarse quién tenía la cita anterior y esperar el funcionario sin hacer nada a que transcurriera el tiempo sin atender al siguiente y liberar al ciudadano de una mayor espera.
Y lo más grave, para solucionar un problema que requiere minutos de atención facilitan cita previa para un plazo de un mes o 50 días, plazo en el que más de la mitad de los que habían solicitado la cita han resuelto su consulta por otros medios, han desistido o han olvido la misma. Con lo cual el funcionario que tenía asignadas 10 citas ese día, va a pasarse el 80% de su jornada intentado parecer que está ocupado: moviendo el ratón o en corrillo en la mesa de otro compañero/a que también mueve el ratón. Y hay que decirlo.
La atención directa, más humana e inmediata se ha de recuperar. No es el funcionario el que tiene que estar cómodo en su trabajo (suponiendo que no está de teletrabajo, que ya debe ser la repera), el que tiene que recibir un servicio accesible y rápido es el ciudadano.
Sobran funcionarios para dar un correcto servicio. Además normalmente no están por las tardes.
¿Quién no ha vivido la situación de tener CITA PREVIA para ser atendido el primero y tener que esperar 15 minutos en ser llamado? Y cuando anuncian -con el retraso- que te toca y le dices al funcionario que estas esperando 15 minutos, te contesta, que “eres el primero” sin ruborizarse por hacer mal su trabajo. Han conseguido convertir los privilegios de funcionarios (también sucede en banca) en la deshumanización del servicio. Y esto afecto mayormente a las personas más vulnerables (personas sin medios, personas mayores, personas sin conocimiento o acceso a medios electrónicos…)
La CITA PREVIA obliga al ciudadano a obtener una “autorizacion previa” para ejercer ciertos derechos básicos indiscutibles, y tener que depender de la Administración y su “disponibilidad”. Esta exigencia vulnera los derechos de la ciudadanía.
LA CITA PREVIA se ha convertido en una barrera de acceso a la Administración tras la cual se parapetan quienes deberían dar un servicio efectivo y rápido y han apostado por poco trabajo y mucha burocracia. Dosificar y aplazar el trabajo con el cuentagotas de la CITA PREVIA. Y hay que decirlo.
Y esta actitud, generalizada en la Administración, aún deteriora más la poca confianza que se tiene en las instituciones públicas. Y hay que decirlo.
Y como la institución pública “más cercana” son los ayuntamientos, se debería comenzar por ellos y eliminar la CITA PREVIA. Y de paso, también el TELETRABAJO. Son una estafa.
Y en nuestro ayuntamiento y edificios vinculados, está pasando.
Y HAY QUE DECIRLO.
