Izquierdas

Decir que eres de izquierdas, ante un público acomplejado, parece que da un barniz de buena persona, solidario, feminista, comprometido con la justicia social, alguien que “está acostumbrado a tener poco y dar mucho”. A poco que tengas dos neuronas y una funcione, te das cuenta de la tomadura de pelo.

Sin generalizar, decir que eres de izquierdas, está más acorde con ser un resentido y normalmente un vago o un vago/trepa (el que se esfuerza, pero solo por escalar).

Están los profesionales de “lo de izquierda”, que son todos aquellos que viven de la política, en todas sus presentaciones. No solo el cargo público, que nace y crece en un partido político, también el funcionario que basa su carrera en escalar por afinidad política y servidumbre del que manda (no digo gobierna), el funcionario que llega a un puesto que nunca alcanzaría por méritos.. Ahí tenemos el ejército de delegados del Gobierno, a quién más sectario/a e inútil.

Y están las “bases” de “lo de la izquierda”. Estos son menos profesionales de la trepa, apoyan a aquel que les de algo y especialmente si perjudica al vecino que trabaja y progresa. Son malos funcionarios de ventanilla, malos profesores, malos empleados, malos vecinos e incluso malos/as amos/as de casa.

Son mayormente resentidos y frustrados, personas de baja autoestima que disfrutan del mal de los que ven como rivales. Para estas personas frustradas, ver que alguien con más éxito (en cualquier faceta, pero especialmente en lo profesional y económico) y que para él representa una amenaza por comparación (envidia, normalmente) para su percepción de sí mismo; es perjudicado, supone una satisfacción que percibe como una mejora personal. Este siempre votará por alguien que perjudique a su rival imaginario, cuando su enemigo es su propia mediocridad.

Esta faceta de las “bases” del PSOE y otros ultras de izquierda es hábilmente explotada. Aunque no hace falta convencerlos, el argumento siempre es IGUALDAD. Nada complace más al resentido y mediocre que la igualdad. Es fácil adivinar que la igualdad prometida no llega por elevar al de abajo. Para alquién de izquierdas incapaz de generar riqueza, lo fácil es igualar a la baja. Todos igual de pobres. El ejemplo más cercano por afinidad de lengua y cultura es Cuba. La “igualdad” llega al 94% de la población. Esas bases apostaron por la igualdad y consiguieron la miseria, de donde es difícil salir.

¿Y el 6% restante de estos cubanos? Seguramente la mayor parte escapa de la miseria por las remesas del exterior, USA principalmente y un porcentaje menor son dirigentes y sus familias. Millonarios en Cuba y millonarios es el extranjero. Gente que arruinó un pais e hicieron de ello su fortuna. En Cuba no hay ni azúcar y las jineteras cada vez tienen menos turistas, potenciales clientes.

En la ilustración de arriba aparecen algunos de los socialistas que llegaron a la política con una mano delante y otra detrás y que arruinando al pais han acumulado fortunas, amparado la corrupción y disfrutado de privilegios obscenos.

Pero ya sabemos que ser socialista es ser FEMINISTA y TENER POCO Y DAR MUCHO.

Sus bases lo siguen creyendo.

 “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”.

Atribuida a Albert Einstein

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