MERCADONA-fobia

“Señor/señorita ……. , acuda a la línea de cajas”

Esta frase la escuchamos a menudo en Mercadona (y otros supermercados) cuando se forman colas para pagar. Inmediatamente un/a empleado/a que estaba reponiendo o envasando fiambre al vacío se incorpora, abre una caja, agiliza el cobro y reduce la espera de los clientes (según Mercadona “el jefe”). Un detalle que ilustra la productividad y que todos podemos observar.

Esto no lo veremos nunca en la administración pública. Podemos encontrarnos a tres funcionarios/as sin trabajar, con el móvil en la mano y cuando les preguntamos por una gestión sencilla nos contestan que “la persona que lo lleva ha salido un momento. Tendrá que esperar. Y seguramente le darán cita previa.” Y mientras los/as tres funcionarios/as matan su aburrimiento con su móvil.

Nunca he visto a un empleado de Mercadona con su móvil en horas de trabajo. Y voy mucho más a Mercadona que visito alguna administración pública.

En Mercadona el trabajador, trabaja. Se responsabiliza de su trabajo. Y tiene las mejores compensaciones económicas de todo el sector. Sin embargo, todo el mundo prefiere ser funcionario o seudofuncionario y a ser posible en un puesto totalmente prescindible, donde tanto si trabaja como si no lo hace, el resultado es el mismo. Nulo en cuanto productividad.

Quizá sea este el motivo del odio que destila la izquierda hacia la empresa de Juan Roig, porque Mercadona no es un monopolio. Hay decenas de alternativas: Carrefour/Supeco, Aldi, Lidl, Eroski, Consum/Charter, DIA, Alcampo… Y nadie te obliga a comprar en Mercadona.

Pero el ejemplo de empresa que apuesta por el trabajo y el esfuerzo, no convence a personajes que apenas o nunca han trabajado y que su ocupación ha sido siempre vivir de los impuestos que pagan los que trabajan. Mercadona es el crucifijo de estos vampiros, o la ristra de ajos.

De ahí la Mercadonafobia de personajes como Belarra, Yolanda Diaz o Rufián. Vividores que no han generado ni un céntimo de riqueza, pero que como buenos “progresistas” están dispuesto a apropiarse de la que generan los demás. Su peor pesadilla sería tener que incorporarse al mercado de trabajo y tener que vivir de ello.

Y junto a esta chusma, están los que dicen que Roig trata mal a sus empleados, que no aporta sus millones a ONGs y que compra productos de paises subdesarrollados. Hay cola para entrar a trabajar (a trabajar) en Mercadona, porque es el que mejor paga del sector. El/la que quiera un empleo en el que pueda no hacer nada y pasarse el día guasapeando, que desista. En Mercadona se trabaja. Los clientes lo agradecemos. Con su dinero puede hacer lo que quiera, dar pagas extras a sus empleados y no dar un céntimo a ONGs, ayudar a las víctimas de desastres como hizo en Valencia y financiar reparación de infraestructuras sin necesidad de recurrir a chiringuitos. En cuanto a su politica de compras, está ajustada a la de ventas: en un pais con una población que se empobrece más cada día, busca alternativas que ofrecer a sus consumidores. Evidentemente el ciudadanos puede comprar cada vez menos productos de calidad y la empresa se ajusta al mercado. Y el consumidor dentro de su empobrecimiento aún tiene capacidad de elección y rechazo de productos.

De momento puedo elegir ir o no ir a Mercadona, lo que no puedo evitar es que parte de mi esfuerzo vaya destinado a estos vividores.

Y puestos, me molesta menos que vaya en pienso para el carnero de la Legión que para el charnego y grasiento de Rufián.

Gracias por representar a los valencianos en CEUTA.

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