
El informe PISA no ha hecho otra cosa que poner negro sobre blanco lo que cualquiera ve diariamente. El deterioro de toda parcela que toque un progresista.
El informe nos pone a la cola de Europa, cada vez tenemos menos conocimientos, menos aptitudes y peor educación. Es curioso que el gobierno que se presenta como la opción progresista para no retroceder “a la caverna” es el que nos ha llevado al mayor retroceso de la historia en Educación: Ciencias, Matemáticas, Comprensión lectora…un desastre total. Progreso sanchista hacia el precipicio.
No obstante desde La Moncloa son “optimistas” y dicen que “el alumnado español reporta niveles de perseverancia ante el aprendizaje superiores al promedio de los paises de la OCDE”. Mucha perseverancia pero no aprendemos, retrocedemos. Que alguien explique que significa “reportar niveles de perseverancia ante el aprendizaje”.
Y añade que “España se sitúa en una posición relativamente favorable desde la perpectiva de la equidad educativa”. Para que se entienda, han penalizado el mérito. Todos igual de mediocres.
Toni García, considerado el “mejor profesor de primaria de España”, dice precisamente que la equidad y la inclusión son dos factores que han bajado el nivel de los alumnos y que este error lleva a que el alumno no pueda acceder al ascensor social que es la escuela pública.
Sostiene que las reformas educativas (la Ley Celaá, por ejemplo) han destruido la cultura del esfuerzo y el sacrificio, el sistema actual hace aguas por todas partes.
No obstante Sánchez, el defensor “number ONE” de la enseñanza pública, envía a su niña a estudiar a Suiza y Reino Unido, a instituciones privadas, por supuesto.
¿Qué pensará Diana Morant de esto? Nada, no piensa.
¿Y la ministra de Educación Milagros Tolón?…. ¡tolón, tolón…milagro!
Su hermano David, tampoco pisó un centro público, con un “teórico” currículo galáctico, titulaciones, idiomas…(según su hermano), tampoco destacó en comprensión lectora: le adjudicaron un puesto “de trabajo” en la diputación de Badajoz y no comprendió que al menos tenía que saber dónde estaba ese puesto y acudir al trabajo. Cobrar, eso sí, cobraba. Este es el tipo de chollo con el que sueña el españolito.
El informe PISA es el reflejo de lo que es la España sanchista: pocas ganas de trabajar, vivir de las subvenciones y paguitas y si ya se quiere mejorar en la económico entrar en las juventudes del partido y trepar. Si a pesar de las facilidades no te dan un titulo, lo falsificas.
Lo de esforzarse estudiando, trabajar y que después que te crujan a impuestos desincentiva bastante. Además, dejas en evidencia a los demás y por tanto te consideran un facha.
El deterioro de la Educación viene de atrás, aunque con Pedro Sánchez y su banda ha empeorado.
Partiendo del nivel del doctor Fraude y los que le rodean, ¿Qué se podía esperar?
Un niño de 10 años de la década de los 60 del siglo pasado, que había estudiado con la Enciclopedia Álvarez (un solo libro) en una clase con 40 compañeros, daría sopas con onda a los bachilleres actuales y muchos universitarios. Y ese niño no tenía transporte escolar, ni comedor, ni aulas climatizadas (ya firmarían por los barracones actuales aquellos niños) porque si ahora hace más calor en verano, antes hacía más frío en invierno. Por no tener no tenía sindicalistas o activistas políticos como enseñantes, tenía un maestro y disciplina. Y detrás de la mesa del maestro si algo había, era un crucifijo y la bandera nacional (la del momento).
Ahora tenemos que reconocer que con la bandera LGTBI es todo más colorido.
La Educación con Sánchez es “igualitaria”, aunque no te forme. Becas para todos (antes las becas eran un reconocimiento económico al mérito) aunque suspendan y se tire ese dinero público. Como sería vergonzoso volver a despilfarrar dinero público para repetir el mismo curso, se soluciona permitiendo que se pase de curso con asignaturas suspendidas, con conocimientos no adquiridos, con fracaso (para la sociedad también) pero con beca. Además tener un mocete de 15 años en una clase de niños de 6 años, podía tener sus inconvenientes. Pasamos de curso, niño feliz y entretenido durante el año escolar siguiente, padres contentos y satisfechos porque ha pasado de curso y no tiene que recuperar. Y a disfrutar de las “merecidas” vacaciones, que el curso que viene será otro…fracaso.
Y esto, que es la base de la educación superior, se convierte en una mala cimentación universitaria. Y el engaño continúa, el nivel es pésimo y se soluciona como siempre hace la izquierda igualitaria, se establece una ratio de aprobados (si el alumno suspende es culpa del profesor) y para alcanzarlo se baja el nivel de exigencia. Se adaptan los exámenes al nivel que se observa y si es necesario se es generoso con las calificaciones: la ratio sale y el centro no es amonestado.
Y tenemos el pais con más titulados, y además nos atrevemos a decir que los jóvenes de las generaciones actuales están sobrecualificados.
Y viene el informe PISA y nos deja con el culo al aire.
