Perroflautas y revolucionarios (vagos)

Leemos estos días que el portavoz del “Sindicato” de Inquilinas, Fernando de los Santos es sobrino de la marquesa de Íbias y nieto de Aurelio Menéndez, ministro de Adolfo Suárez.

Uno se pregunta, como con las oportunidades que le ha dado la vida, tanto en lo económico como en su status social, como puede acabar este tipo, de portavoz de los perroflautas (amén de funcionario).

Y no es el único caso. Valeria Racu o Alicia del Rio, dos niñas pijas más. Y si vamos a Cataluña nos encontramos con Carme Arcarazo hija de Lluis Arcarazo, productor ejecutivo en The Mediapro Studio.

Perroflautas, si. Gente en situación de precariedad, no.

Antonio Escohotado, lo tenía muy caro. Es interesante escuchar el siguiente vídeo:

https://www.youtube.com/shorts/8KPIpnUi3P4

Con el 15M vimos el advenimiento de revolucionarios profesionales, que han devenido en lo que realmente han sido siempre: unos sinvergüenzas que venía a aprovecharse sin haber generado ni un céntimo de riqueza. Los indignados e indignadas que dirigían el cotarro ya tienen sus mansiones, sus puestos en la Administración, ministerios y lo que cuelga, vicepresidencias, puestos en Europa y pensando “en el infinito y más allá”, ya sea la OIT, alguna embajada, una organización internacional tan inútil como ellos o algún consejo de administración. Por muy inútil que seas.

Y es que la eliminación de las puertas giratorias, así como los sueldos limitados a tres SMI los dejamos para la próxima revolución. De momento se vive bien sin tocar nada. Que le pregunten a Rufián el de los 18 meses de limite como diputado y con más prórrogas que el contrato de alquiler de Maricarmen.

Pero ahí tenemos a la ultraizquierda del país apoyándose en su parte más casposa, dirigida por “profesionales de la revolución” y apoyada por gente sin oficio ni ganas de tenerlo.

Decía el economista y periodista estadounidense Henry Hazlitt, que “Todo el evengelio de Karl Marx puede resumirse en una sola frase: odia al hombre que está mejor que tú.”

Y este odio y resentimiento es el que explota el okupa de La Moncloa. No le preocupa crear las condiciones que permitan generar más riqueza, única manera de redistribuir la misma sin empobrecernos, se dedica a enfrentar a unos contra otros. Los que tienen menos contra los que tienen más (malvados y culpables, salvo si son de izquierdas). Prometiendo soluciones imposibles avocadas a la ruina, las soluciones que han llevado a Cuba o Venezuela al desastre.

Volviendo a Henry Hazlitt, decía: “El gobierno no puede dar nada sin privarnos de otra cosa”. 

El sanchismo no genera riqueza, la destruye desincentivando la iniciativa, creando inseguridad jurídica y culpando a los otros de su incompetencia y su corrupción. Tiene que saquearnos a impuestos para disponer de los medios económicos para seguir comprando voluntades, financiando chiringuitos, asociaciones inútiles, ONGs muy gubernamentales, sobrinas y nietos, y mordidas (que la caridad empieza por uno mismo).

Dice Sánchez que ha escuchado la voz de la calle, la de cuatro perroflautas profesionales.

Pero no le llega la voz de Ceuta, ni descuelga el teléfono.

Y Ceuta, abandonada

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